miércoles, marzo 17

Que bonita eres

Solo me quedó verla.
Ahí estaba, la mujer que me había amado hasta donde se lo había permitido, aquella que fué mi cómplice en el acto mas atroz de mi vida, aquella que me vió llorar, y reír, caer y levantarme. Ahora intentaba disimular con un poco de maquillaje aquellas lágrimas de culpa que acababa de derramar.

Tomó con una esponja algo que me pareció un mouse rebajado de chocolate y lo puso bajo sus ojos, vi como cuidadosamente lo aplicaba para dismunior el enrojecimiento de sus ojos, y recordé como me sonrieron esos ojos, me provocaron, me incitaron, me dieron respuestas y me preguntaron muchas cosas que, muchas veces, preferí no contestar. Recordé como me miró con ilusión y como últimamente lo hacía solo con resentimiento.

Guardó el mouse de chocolate y sacó una cosa parecida a unas tijeras, las acercó a sus ojos y sus largas pestañas quedaron atrapadas en las tijeras, recordé las veces que me desperté solo para verla dormir, con ésa paz y esa ternura que nadie más me dió, que ahora no sé si alguien más me dará. Se miró en el espejo e hizo una mueca de satisfacción sin llegar a ser una sonrisa, yo amaba ese gesto,ella sabía que había hecho las cosas bien, pero no se permitía la sonrisa socarrona de la satisfacción, si no más bien una pequeña mueca que parecía más bien de una ligera arrogancia interna. Era una gran mujer.

Se puso con cuidado, debajo de cada ojo, una línea de un polvo blanco sacado de un estuche blanco, sus ojos brillaron y se miró de nuevo en el espejo, lo cerró y me miró. Me preguntó que pasaba y yo, internamente solo pude pensar: "Pasa que amo tu recuerdo pero no el como se dieron las cosas, pasa que te quise, pero te dañé, pasa que tu me dañaste también,pasa que voy a extrañar tus besos y tus manos en mi espalda, tu dulce beso de la mañana; pasa que odiaré que no despiertes conmigo, pasa que a veces siento que te odio, pasa que no escuchas, que nunca me dejas hablar, que nunca me dejas ganar, pero con un carajo, que bonita eres", lo único que ella vió, fué una media sonrisa y un "Nada, nos vamos?" Me sonrió y se levantó en el acto, caminó con ese aire de grandeza, con la barbilla medio levantada, aún, a pesar de saber que había perdido la batalla, ella definiría como se iba a luchar la guerra.

"Un día alguien me amará, ¿verdad?" Me preguntó de pronto, yo quise decirle: "Mujer, como no te van a amar, si eres hermosa, inteligente y tienes un gran corazón, cualquiera que se tope en tu camino y pueda ver mas allá de tu sarcasmo y tu poca paciencia, estará encantado de que le ames con ésa pasión y ese cuidado con que solo tu puedes hacerlo. Que te van a amar, te van a adorar y tu lo harás también ¿Que no te das cuenta de que yo no puedo, pero hay muchos que lo pueden hacer? Tienes que elegir al indicado y lo harás, porque eres inteligente, y con un carajo, ¡Que bonita eres!", pero yo, solo pude caminar a su paso y decirle con un tono tranquilo: "Claro que si"

Me despedí pensando que era lo mejor, yo quería lo mejor, para mi, y en el fondo, también para ella, que era grande, que era inteligente y se los digo: Que bonita es.

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Lo lei por ahí

...me estaba mirando, desde hacía por lo menos, el rato que le daba la gana. Y enseguida supe, que iba a joderme la vida.

Billy Mc Gregor